Muchos de estos árboles se encuentran en peligro de extinción debido a la intervención del hombre para fines propios como la construcción e infraestructura.
El
estado debe preocuparse del problema de contaminación, aplicando leyes
fuertes, controlando su cumplimiento y sancionando a los transgresores.
El problema ambiental afecta con severidad al
bien común y a la calidad de vida. El bien común es una responsabilidad
del estado actuando como representante del bienestar de todos los
ciudadanos.
También
están involucrados los Gobiernos Municipales, responsables de la
disposición de las basuras, de las áreas verdes, de las aguas, del
control de los ruidos molestos.
Nosotros
como ciudadanos debemos tomar conciencia del problema que vivimos y nos
afecta día tras día, exigir respeto por el medio ambiente, el aporte de
los ciudadanos puede contribuir en algunos aspectos como:
1. No arrojar la basura y los desechos en la calle ni en cualquier lugar.
2. Evitar los ruidos molestos (música fuerte, bocinas, escapes abiertos).
3. Sembrar árboles y colaborar en el mantenimiento de las áreas verdes
4. Se
debe usar alternativas menos contaminantes como abonos orgánicos en
lugar de los sintéticos, transformar los desechos urbanos orgánicos en
abonos.
5.
Educar a la comunidad a través de los medios de comunicación (TV,
radio, periódicos) para concientizar a las personas por el respeto hacia
el medio ambiente.
Los árboles y los bosques contribuyen a la conservación de los suelos, protegen las fuentes y nacimientos de agua, entre otros beneficios para la comunidad y el medio ambiente. Al Plantar árboles y arbustos se aporta belleza y sombra al entorno. Las plantas leñosas también tienen muchos otros usos y funciones, y a menudo, es útil considerar esto cuando se selecciona un árbol o arbusto para su siembra en el paisaje próximo.
Beneficio sociales
Los árboles y bosques a nuestro alrededor nos hacen la vida más agradable. Las personas además de disfrutar de la belleza de los árboles, perciben y disfrutan de serenidad, sosiego, descanso y tranquilidad. Una relación estrecha entre las personas, los bosques y la vegetación en general se refleja en un ánimo más equilibrado y positivo.
Beneficios paisajísticos y arquitectónicos.
Dentro de un diseño arquitectónico y paisajístico los árboles urbanos, cumplen diversas funciones: aumentan la privacidad, enfatizan vistas u ocultan aquellas que son desagradables, mitigan y reducen los reflejos y la luz intensa. Direccionan la circulación de peatones. Realzan y complementan los detalles arquitectónicos, Suavizan el paisaje y ofrecen nuevas perspectivas del diseño.
Beneficios ambientales.
La presencia de árboles modifica el microclima y modera el efecto de la lluvia, la radiación solar, el viento en el espacio que los alberga, mejora la calidad del aire, protege las fuentes de agua y ofrece albergue y fuentes de alimento a la fauna nativa.
Proyectos y campañas de plantación de árboles por responsabilidad social ambiental.
Sin importar el tamaño de su jardín o proyecto arquitectónico colocamos de acuerdo a sus necesidades y las exigencias de su proyecto la asistencia técnica de nuestro equipo experto para ofrecerle soluciones de diseño de jardines y áreas verdes que le permitan seleccionar los árboles adecuados de acuerdo al espacio y las condiciones del proyecto combinando la belleza, la practicidad, la facilidad de mantenimiento, el ajuste al presupuesto disponible. Asesoramos a su empresa en el desarrollo de campañas o proyectos de siembra, plantación de árboles, reforestación con especies nativas por responsabilidad social ambiental o como compensación ambiental por el desarrollo de proyectos.
Un árbol
es una planta de gran porte, de tronco único leñoso y que se ramifica a cierta
altura del suelo.
La planta será considerada como árbol si ya en su madurez, su altura, supera
los 6 metros de alto y además produce ramas secundarias año tras año,
diferenciándose por estas condiciones de los arbustos.
Por otra parte, la longevidad resulta ser otra característica propia de este
tipo de planta, por ejemplo, algunas especies, tales como las secuoyas gigantes
californianas, las cuales pueden superar los 100 m de altura y más de seis mil
toneladas de peso.
Mientras que, se
denomina con el término de bosque a aquellas áreas que cuentan con una alta densidad
de árboles. Los bosques son algo similar a una comunidad, pero de plantas, que
cubren una importante porción del planeta tierra y que además funcionan como el
hábitat de algunos animales, como moduladores de los flujos hidrológicos y
ostentan una función tan determinante como importante, como es la de conservar
el suelo.
Un bosque puede desarrollarse y encontrarse en todas aquellas regiones capaces
de mantener el crecimiento de los árboles hasta la llamada línea de árboles,
exceptuando aquellas en las cuales la frecuencia de fuego natural es muy alta o
bien en aquellos lugares en los cuales el ambiente fue perjudicado o dañado por
la acción de agentes naturales o por la actividad humana.
Los bosques tropicales producen
un 40% del oxígeno del planeta y es en los ecosistemas forestales que se
contiene el 80% del CO2 que hay en la superficie y un 40% del carbono que hay
en el subsuelo. Los bosques aseguran el 80% de la biodiversidad en el mundo y
frenan la extensión del cambio climático, además de asegurar agua y fuentes de
alimentación y evitar la erosión y la desertificación. Mantenerlos no es un
lujo de país rico, es una necesidad imperativa en las sociedades acomodadas,
pero también en las más vulnerables.
Es, en definitiva, un reto de
alcance planetario, porque el sobrecalentamiento en la tierra tiene (y tendrá
aún más) impactos brutales sobre nuestra salud: falta de acceso a los alimentos
y a agua potable, extensión de nuevas enfermedades, aumento de la frecuencia y
la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos... La población infantil es
la más vulnerable en estos escenarios.