Un árbol
es una planta de gran porte, de tronco único leñoso y que se ramifica a cierta
altura del suelo.
La planta será considerada como árbol si ya en su madurez, su altura, supera los 6 metros de alto y además produce ramas secundarias año tras año, diferenciándose por estas condiciones de los arbustos.
Por otra parte, la longevidad resulta ser otra característica propia de este tipo de planta, por ejemplo, algunas especies, tales como las secuoyas gigantes californianas, las cuales pueden superar los 100 m de altura y más de seis mil toneladas de peso.
La planta será considerada como árbol si ya en su madurez, su altura, supera los 6 metros de alto y además produce ramas secundarias año tras año, diferenciándose por estas condiciones de los arbustos.
Por otra parte, la longevidad resulta ser otra característica propia de este tipo de planta, por ejemplo, algunas especies, tales como las secuoyas gigantes californianas, las cuales pueden superar los 100 m de altura y más de seis mil toneladas de peso.
Mientras que, se
denomina con el término de bosque a aquellas áreas que cuentan con una alta densidad
de árboles. Los bosques son algo similar a una comunidad, pero de plantas, que
cubren una importante porción del planeta tierra y que además funcionan como el
hábitat de algunos animales, como moduladores de los flujos hidrológicos y
ostentan una función tan determinante como importante, como es la de conservar
el suelo.
Un bosque puede desarrollarse y encontrarse en todas aquellas regiones capaces de mantener el crecimiento de los árboles hasta la llamada línea de árboles, exceptuando aquellas en las cuales la frecuencia de fuego natural es muy alta o bien en aquellos lugares en los cuales el ambiente fue perjudicado o dañado por la acción de agentes naturales o por la actividad humana.
Un bosque puede desarrollarse y encontrarse en todas aquellas regiones capaces de mantener el crecimiento de los árboles hasta la llamada línea de árboles, exceptuando aquellas en las cuales la frecuencia de fuego natural es muy alta o bien en aquellos lugares en los cuales el ambiente fue perjudicado o dañado por la acción de agentes naturales o por la actividad humana.
Los bosques tropicales producen
un 40% del oxígeno del planeta y es en los ecosistemas forestales que se
contiene el 80% del CO2 que hay en la superficie y un 40% del carbono que hay
en el subsuelo. Los bosques aseguran el 80% de la biodiversidad en el mundo y
frenan la extensión del cambio climático, además de asegurar agua y fuentes de
alimentación y evitar la erosión y la desertificación. Mantenerlos no es un
lujo de país rico, es una necesidad imperativa en las sociedades acomodadas,
pero también en las más vulnerables.
Es, en definitiva, un reto de
alcance planetario, porque el sobrecalentamiento en la tierra tiene (y tendrá
aún más) impactos brutales sobre nuestra salud: falta de acceso a los alimentos
y a agua potable, extensión de nuevas enfermedades, aumento de la frecuencia y
la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos... La población infantil es
la más vulnerable en estos escenarios.
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